El cementerio de amigos


Paseaba entre lápidas con un dolor profundo en el cerebro. Como cada fin de año repasaba todos los cadáveres que había dejado a su paso. En un tiempo amigos, hoy polvo que se acumulaba en los estantes de su memoria.

Hacía un repaso mental de todos ellos. “Aquí yacen los restos de Fulgencia Suárez. Un quítame allí esas pajas rompió nuestra amistad y el orgullo nos impidió retomarla”, “DEP Lucrecio Flores. La dejadez y la pereza nos separó”, “Aquí descansa el cuerpo de Ana Paulina Mínguez. La falta de comunicación originó los malos entendidos que destrozaron nuestra relación”.

Cada año el paseo era más largo y doloroso y se ruborizaba al ver esas lápidas porque dejaban en evidencia las vergüenzas de su vida. Quería esconderse bajo ellas.

Pero como todos los años, se daba una nueva oportunidad. “Vale -pensaba- estos amigos los tengo perdidos, pero tengo unos nuevos ahora. Los cuidaré y procuraré que ni el orgullo, ni la falta de comunicación, ni los malos entendidos, ni la desidia me aleje de ellos”.

Y rezaba (a su estilo) para que al año que viene no hubiera más cadáveres en su cementerio de amigos.

Anuncios

One thought on “El cementerio de amigos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s