50% Libertad


Vivir en una isla siempre le pareció extraño, pero el amor lo puede todo y se mudó.

Resultó que el amor no lo podía todo. Ella se marchó y él quedó atrapado en ella.

De vez en cuando, escapa de la isla. Pero sólo un poco. Coge su velero y sale al mar. Lo justo para verla de lejos y sonreír pensando: “Ves, puedo escapar de ti cuando quiera”.

Hoy, al volver del paseo, ha mirado con complicidad a su vecino de amarre que partía en busca de esa misma sensación de libertad. Ambos saben que no es 100% verdadera. Quizá sólo es 50% verdadera. 75% si acaso se atreven a ir unos metro más allá del límite marino.

Su mirada se ha quedado clavada en el barco del vecino, que cada vez era más pequeño, cada vez se acercaba más a la línea del horizonte. “Cuando llegue al borde, se caerá por la cascada que delimita el fin del mundo”, pensó mientras sonreía ante esta idea infantil.

El velero del vecino ha acabado desapareciendo engullido por el mar.

 

 

 

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