Las horas


Oía el aire golpear en las ventanas. Se estaba tan calentito bajo el nórdico…

Llevaba despierta un buen rato, pero no sabía decir qué hora era. Podía sacar la mano para coger el móvil de la mesilla, pero la sola idea de que su piel tomara contacto con el aire helado de la habitación le disuadió de hacerlo.

Era fin de semana por eso tampoco tenía prisa por levantarse.

Entre modorra y sueño corto, jugó a contar las horas.

Escuchó a su padre toser como un descosido en el baño. Las 8.

Escuchó a lo lejos las campanas de la iglesia. Una… dos… tres… Así hasta 9.

Escuchó pasar a su vecina arrastrando su carro de la compra con unas ruedas que ya no rodaban. Las 10.

Escuchó la moto de la cartera y el chirriar del buzón metálico cuando metió las cartas. Las 11.

Escuchó el tractor de Servando que volvía del campo. Las 12.

Escuchó los pasos de su madre acercándose a su habitación para echarle la bronca por no haberse levantado ya. La 1.

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